como marcar abdominales

Hay partes de tu cuerpo en las que el esfuerzo físico se ve recompensado más rápidamente en forma de resultado. Por ejemplo, con constancia, ganar volumen en los pectorales o conseguir marcar los bíceps suele ser relativamente más fácil que fortalecer los glúteos o esculpir tus abdominales, que es en esta ocasión lo que nos ha traído hasta aquí. Así que, tanto si ya te habías propuesto dejar tu six pack tranquilo hasta el verano que viene, como si te lo estás currando pero no ves resultados, deberías seguir leyendo porque tenemos respuestas a la pregunta: ¿por qué no se me marcan los abdominales si me lo estoy trabajando?

Y es que la facilidad de tonificar y de que se note ese tono muscular bajo la piel, sobre todo en la zona del abdomen donde la grasa es más normal y rápido que se acumule, difiere mucho de unas personas a otras. Si eres un dios genéticamente hablando, podrás comer lo que te da la gana, pero si eres como el resto de los mortales, te va a tocar empezar a entrenar con más rigor.

This content is imported from {embed-name}. You may be able to find the same content in another format, or you may be able to find more information, at their web site.

Seguramente te hayas preguntado por qué no se te marca el six pack si estás haciendo todo bien (se supone). Tal y como apuntan los expertos, esto puede pasar por varios factores:

1- El primero es que quizás no lleves una dieta consecuente con tu entrenamiento. Esto es solucionable si te pones en manos de un nutricionista, mucho mejor si éste es especialista en nutrición deportiva porque así que acoplará la pauta en función de lo que entrenas y de cómo lo haces. Puedes empezar por conocer los alimentos que queman más calorías de las que tienen.

a qué hora es mejor ir al gimnasio
TWILIGHTSHOW
PUBLICIDAD – SIGUE LEYENDO DEBAJO

2- Tu consumo calórico es mucho mayor que tu gasto energético, lo que no ayuda a tus abdomimales. Es decir, que comes más de lo que quemas, aunque tengas una dieta súper sana o incluso tomes los nutrientes necesarios y no te falte de nada. ¡Pero si yo como súper sano! Ya, pero te comes un kilo de aguacates. A esto nos referimos. Hay que inducir un déficit calórico para bajar nuestro tanto por ciento de grasa. Solo así, quitando esa manta de grasa, aparecerá lo que nos estamos currando y está debajo deseando salir al exterior.

3- Lo haces bien durante la semana pero patinas con los cheat meals, ese término que se ha puesto de moda en las redes sociales. Estamos tan restringidos en el día a día con altos niveles de entrenamiento que cogemos nuestra comida libre como si no hubiese un mañana. Está bien saltarse la pauta si nuestro objetivo es marcar, pero tampoco excederse. Te sorprenderías de las locuras que hace la gente, hasta el punto de arruinar una semana de esfuerzo en una sola comida.

Para que se te marque la tableta incide el factor genético, la dieta y el entrenamiento

4- Estás entrenando sólo o demasiado la zona abdominal sin combinarlo con ejercicios cruzados. Es decir, aunque trabajes el abdomen tendrás que meter otro tipo de ejercicios de alta instensidad (HIIT) como burpeesjumping jacks para quemar grasa a tope. Si los sobrecargas, no te dejarás energía para hacer otros que también los impliquen y por ende, los fortalezcan. Por ejemplo, las sentadillas con barra, el peso muerto… Todos estos ejercicios mayores conllevan una activación abdominal para proteger el core y ganar estabilidad para desarrollar aquellos de más exigencia corporal.

5- Los ejercitas todos los días. Mal. Los abdominales necesitan descanso para crecer y conseguir la definición que estás buscando. Puedes entrenarlos un día sí y otro no, alternándolos y no dedicándoles más de 15-20 por sesión en el gimnasio. Al final, en tu rutina normal, los estás trabajando colateralmente.

6- Te basas en los crunches de toda la vida. No es que sean malos ejercicios pero los hay mejores, que se notan antes y más efectivos porque son más completos. Además sin cargar las lumbares y la zona del cuello. Un ejemplo perfecto son las planchas, tanto las frontales, como laterales.

7- Trabajas sólo en una dirección. Y se te olvidan los oblicuos, la zona baja, los dorsales, las lumbares… Más que abdominales en sí, una buena tableta implica un core tonificado y trabajado. No solo por estética, que también, pero la salud siempre es lo más importante y no solo una frase hecha.

8- Quieres cuadraditos ya, aunque te sobre peso. Aquí no se pueden obrar milagros. Primero deberás empezar a entrenar de manera global y a darle caña a la dieta para rebajar el nivel de grasa. Para llegar a tener la piel casi pegada al músculo hay que currar mucho, así que no empieces la casa por el tejado porque solo conseguirás frustrarte.

9- Tu cuerpo necesita un poco de ayuda externa. Si has seguido todos los pasos anteriores y aún así no hay resultados, puedes plantearte tirar de ayudas externas. Desde cremas reductoras de tripa (esto es lo que de verdad pueden hacer por ti, y no es mucho) hasta tratamientos más complejos que debes consultar con médicos, no con cualquier artículo que leas por ahí. Insistimos: sin todos los pasos previos, no deberías plantearte esta opción.

10- Realmente no lo deseas tanto. Ya en modo más psicológico que físico, es habitual encontrar a personas que dicen que se lo están currando mucho para tener los abdominales marcados pero nunca llegan a rematar el camino. Y es que es normal: como hemos visto, es un objetivo que implica una disciplina férrea en la alimentación y en el ejercicio. Y si tu filosofía de vida es más disfrutona y menos rígida, simplemente quizá deberías plantearte otros retos más acordes a ti. Lo ideal, en el fondo, es que los abdominales marcados sean una consecuencia de un estilo de vida (seguro que tu profesor de yoga no ha tenido que leerse este artículo para conseguirlo), y no una obsesión frustrante e incompatible con tus gustos y aficiones.